Querido yo procrastinador:
Desde hace días tienes una lista de “to dos” interminable que te persigue y el ignorarla hace que cada día esa lista vaya a más y la sensación en mi sea cada vez más pesada e incómoda.
Hay una parte dentro de ti que sabe que tiene que ponerse por su propio bien y otra que le impide hacerlo porque siempre hay algo más apetecible que hacer y total…parece que lo que te toca hacer no es tan URGENTE…
Pero digo parece porque de repente pasan los días y me doy cuenta de que estamos en un bucle del que cuesta salir por culpa de ese bloqueo que te impide accionarte y motivarte…y eso me hace preguntarme:
¿Qué te lleva a procrastinar sabiendo que en el fondo lo que nos gustaría es actuar, hacer lo que queremos y es importante para nosotr@s, y para lo que acabamos luego poniéndonos excusas que nos hacen sentir culpables?
Son muchas las causas que influyen en ese procrastinar:
desde el miedo al fracaso, el perfeccionismo, la baja autoestima y las creencias limitantes que nos llevan a la inseguridad y a creer que no vamos a ser capaces de conseguir acabarlo; hasta el aburrimiento de hacer esa tarea en particular, o el nivel de dificultad de la misma, etc.
Quizás podemos empezar por reconocer esos hábitos de procrastinación que están instalados y entender de dónde pueden venir, para poder perdonarlo y ser cada vez más conscientes de cuándo se convierte en un obstáculo que no nos ayuda y que por lo tanto tiene un sentido intentar modificarlo y sustituirlo por nuevos hábitos que nos hagan sentir mejor.
Algo más que nos puede ayudar a avanzar es escribir el coste y beneficio de cada una de las tareas pendientes y encontrar la forma de conectar con el propósito del PARA QUÉ elijo hacerlas.
Otro recurso que ayuda es el cómo nos hablamos a nosotr@s mismos a la hora de ponernos con las tareas. Las palabras que usamos no son inocentes. No es lo mismo decirme: “tengo que hacer esto” a “elijo hacer esto”. La palabra TENGO implica obligación, mientras que la palabra ELIJO tiene más que ver con algo que quiero, o que al menos es importante para mi.
También nos podemos hacer algunas preguntas como:
“¿Qué me va a dar el que haga esto hoy? ¿Cómo me voy a sentir cuando lo haya realizado?”
Dar pequeños pasos que me acerquen a nuestro objetivo y preguntarnos: “¿Qué voy a ganar cuando lo haya terminado? ¿Y que voy a perder si lo abandono?”
También algunas pautas que pueden ayudarnos son:
1.Organizar bien el tiempo dividiendo una tarea compleja en otras más sencillas.
2.Conocer los momentos del día que tenemos más energía para hacer aquello que más cuesta, o incluso hacerlo lo primero.
3. Quitarnos distracciones como el móvil o redes sociales durante la ejecución de la tarea.
4. Mejorar el ambiente de trabajo con buena iluminación y orden alrededor.
5. Tener pequeños anclajes que te den buen rollo como el olor a nuestra vela favorita o esa lista de música de fondo sonando que tanto nos gusta.
6. Romper la barrera del primer minuto que es el verdadero obstáculo y el que hace que caigamos en la procrastinación es clave.
7. Premiarnos y reconocer los pasos que vamos dando por muy pequeños que sean, sabiendo que estamos en el camino
Y tú, ¿Qué pasos implementarás en los próximos días para vencer la procrastinación?
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