Según observa la psicología científica familiarizarnos con nosotros mismos nos produce bienestar. Sin embargo, en el 2014 la Universidad de Harvard publicó un artículo en la revista Science que mostraba que la mayoría de las personas prefieren hacer cualquier cosa antes que estar a solas consigo mismas.En el experimento se les pedía a las personas que estuviesen en una sala encerradas sin hacer nada pudiendo estar un minuto a una hora. No podían distraerse con nada ni hacer nada. Lo único que tenían que hacer era observar su propio estado mental e intentar dirigir sus pensamientos durante ese rato .

«A la mente no instruida no le gusta estar sola». El experimento reveló detalles alarmantes: los participantes encerrados en la sala aguantaron de media 6 minutos y algunos prefirieron generarse dolor físico a estar a solas con sus pensamientos. Según los autores, es probable que las reflexiones surjan mejor de manera espontánea que cuando se es forzado a ‘sentarse y pensar’; también sugirieron que el ser humano está programado para interactuar con su entorno, «incluso cuando estamos solos». Algunas de las conclusiones fueron que «sin técnicas de meditación o control del pensamiento, que aún así son difíciles, la mayoría de la gente prefiere realizar algún tipo de actividad» a estar en sus pensamientos.

«La mente es nuestra casa , y puede ser el infierno o el paraíso»

Con esta frase de John Milton comenzaba el artículo. Y es que parece que no podemos estar con nosotros mismos.Desde la neurociencia se observa que para «escapar” de nosotros mismos entramos en un estado semejante a soñar despierto, llamado red cerebral por defecto, en el que la conciencia queda adormecida y nuestros pensamientos van saltando de unos a otros así como nuestras preocupaciones, encendiéndose el «piloto automático», actuando sin ser consciente de lo que sentimos y pensamos.Se calcula que estamos así la mitad del día.

«Parece que estamos más tiempo en el modo hacer que en el ser».

El curioso experimento de Harvard mostró que no importa tanto lo que hagamos sino cómo de atentos lo hagamos. Hacer una tarea sin ser consciente de ella, sin darnos cuenta del momento presente nos causa insatisfacción independientemente de la tarea a realizar. Si barres, barre. Si lees, lee. Si escribes, escribe. Si sufres, sufre y si disfrutas, disfruta. Pero hazlo, sé consciente, vívelo». Extraído del Libro EL espejo del cerebro de la neurocientífica Nazareth Castellanos

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