¿Qué es coaching?

Coaching significa ayudar a las personas a definir metas claras y a establecer un plazo específico para alcanzarlas , desarrollándose como personas en el proceso. Estas metas pueden ir desde superar un problema personal hasta alcanzar unos determinados objetivos profesionales. El coaching es un proceso bien definido, que tiene puntos de partida y de llegada.

El corazón del proceso es el potencial de la persona a la que se acompaña, que llamaremos coachee. El coach cree que el coachee es perfecto, lleno de creatividad y potencial que será capaz de llegar hasta donde el quiera siempre y cuando haya compromiso y ganas de crecer interiormente.

En nuestra vida personal y profesional , muchas veces nos encontramos con situaciones que nos impiden avanzar y no entendemos por qué , y quizás por eso necesitamos a alguien que nos acompañe, que nos ayude y nos guie.  A través de la escucha y las preguntas poderosas el coach refleja y hace de espejo para que el cliente se de cuenta de aquello que dice y cuestionarle si aquello que dice y siente le sirve o prefiere cambiarlo. En definitiva, el coaching sirve para detectar estas áreas de dificultad , esas “ barreras invisibles” que impiden y limitan nuestro crecimiento o dificultan alcanzar nuestros sueños.

El coaching es un proceso de aprendizaje, un viaje de autodescubrimiento. Permite a través de la reflexión tomar conciencia de los propios pensamientos, emociones y acciones. Y a partir de ahí se crea un baile entre el coach y coachee con libertad para seguir creciendo hasta donde el coachee quiere llegar.

El coaching se basa en el poder de las peguntas. Bien hechas por un experto en coaching, las preguntas poderosas permiten abrir la mirada para cambiar la forma de percibir y sentir una situación concreta. El coaching ayuda a desarrollar la creatividad, a descubrir nuevas posibilidades y ver la vida desde otra perspectiva que te ayuda a crecer y a ser más feliz.

El coaching es por tanto un modo de acompañar a alguien a pensar por si mismo, a encontrar sus respuestas , a descubrir dentro de si su potencial, su camino al éxito, sea en su vida personal o profesional.


Un viaje en coche

La palabra coach significa al mismo tiempo entrenador y coche. La etimología nos traslada hasta la ciudad húngara de Kocs en el siglo XV, donde los viajeros utilizaban el término “Kocsi szekér” o “carruaje de kocs” para nombrar un tipo de carruaje que se popularizó en la región , al incorporar un nuevo sistema de suspensión más cómodo para los viajeros que hacían el trayecto entre Viena y Budapest. Así pues, el término pasó al alemán como “kutshe”, al italiano como “cocchio”, al inglés como “coach” y , al español como “coche”.

A partir de 1850, surge también en las universidades inglesas para designar a la figura del entrenador , inicialmente de corte académico y luego deportivo. Más tarde se emplea para designar programas educativos , pero hasta 1980 no se habla de coaching como una profesión  con una formación y unas credenciales específicas. En entonces cuando surge el concepto “coaching ejecutivo”, como una nueva forma de ejercer un tipo de acompañamiento entre personas.

Actualmente existen varias líneas y familias , según sus líderes y enfoques , entre los que se encuentran la escuela norteamericana (Thomas Leonard) , la europea (Timothy Gallwey y John Whitmore) y la chilena u ontológica ( Fernando Flores, Rafael Echevarría y Julio Olalla). De esta última es de la que yo me he formado en Madrid , en la Escuela Europea de Coaching. Es el coaching basado en el poder del lenguaje. Como el lenguaje que usamos cambia la realidad según el buen o mal uso de las palabras crearemos una realidad distinta a otra.

El coach, pues, recogiendo el origen de la palabra, es la persona que acompaña a otra que desea ir del “lugar” donde se encuentra a otro “lugar” de mayor potencialidad de desempeño o desarrollo personal o profesional. El experto no conduce ni dirige , sino que acompaña en el camino a definir la meta y el itinerario.

Para realizar un buen proceso de coaching es necesario que el coach sea consciente , en todo momento, de estar conduciendo un proceso con un objetivo bien definido. Sin un objetivo realista y concreto no será coaching , se quedará en una introspección pero sin éxito. Pues el resultado de un proceso de coaching se mide si el coachee reconoce al final del proceso  haber conseguido aquello que buscaba alcanzar.

Es necesario que tenga apertura de mente para reconocer en algunos casos soluciones distintas de las que él ha previsto y que podrían surgir a lo largo del proceso.

Una de las habilidades fundamentales que el coach debe practicar es la escucha activa. Como a Sócrates, las palabras de su coachee le darán los indicios que él necesita saber para orientarle por el camino adecuado: cuál es el punto de partida, cuáles son las motivaciones  e intereses del cliente , cuál es su visión de la situación , y cuáles sus objetivos. El conocimiento que tenga de si mismo y su búsqueda constante de objetividad le ayudarán a poner al margen sus propias ideas , sus propias creencias para que no actúen en prejuicios , y aun a distinguir el problema de las posibles interpretaciones del cliente, que aprenderá ,  bajo su guía a enfocarlo bajo un nueva mirada.

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